Entradas

Mostrando entradas de enero, 2022

DE DOCE

Imagen
Estoy en la cola de un supermercado, voy a pagar la compra, llevo carro y dentro unas seis cosas que apenas abultan. Son las 11:55 de un jueves. Se acerca una mujer de unos 65 años, bien vestida, discreta, la espalda un poco encorvada, lleva en la mano una bolsa con tres panecillos blancos prefabricados. Se me acerca con premura, nerviosa levanta la bolsa y me dice "por favor, me deja pasar, no llego a misa de doce", mi mente retrocede en el tiempo y de mi boca sólo sale un "¿a misa?, ¿ha dicho usted a misa?". No me veo el rostro ni escucho el tono de mi voz. Son mis entrañas las que hablan. Sí a misa, responde ella, la de doce. Sólo acierto a decir con afirmación y voz tajante "a misa". La señora creo que se asusta y se acerca a la cola paralela de otra caja. Todos me miran. Veo como la señora que tiene que ir corriendo a misa de doce está pagando ya porque una buena mujer le ha dejado pasar.  Además de los panecillos saca otra cosa,  no se aclara con las...

MANTEL

Imagen
 Alguien bordó el mantel. Alguien pintó un amarillo, una mano negra, una túnica. Alguien puso el mantel y se disfrutó en él. Alguien  derramó el vino y alguien informó de cómo lavar el mantel.  Se lavó, frotó y enjuagó más de una vez el mantel, alguien lo hizo y ese alguien lo tendió y lo recogió, lo sintió húmedo y lo colocó bajo ese amarillo, esa mano negra, esa túnica. Allí se quedó toda una noche  el mantel. Y el mantel soñó, soñó con tierras africanas, tan blanco él.  Las jirafas se lo ponían de capa y  las mujeres envolvían su talle con él, los niños lo adornaron con piedras, plásticos y flores y saltaban  con risas a su alrededor, los hombres se hicieron turbantes con la mirada puesta en el horizonte.  En el caos del Merkato el mantel se hizo amigo de chatarra, de zapatos sin suela, de manos ajadas y de las más inverosímiles cuerdas. El mantel descubrió los días de lluvia, el barro, los charcos y olió las reses de un mercado donde una vaca ...

TEMPLANZA

Imagen
 La llamé estas Navidades. No debí hacerlo bien del todo. Escaseó en algún momento. ¿Desistir?, no. La  deseo y por ello quiero perseverar. Ahora bien, ¿qué funambulista hay maravilloso que camine por estas fechas sin caída alguna? Quiero conocerlo si no es de cartón. Lleva agua la Templanza, agua que transita de un jarro a otro sin desbordarse. Deben de ser años de aprendizaje. O acaso se nace ya con ella, con esa buena mano, sin ningún temblor. ¡Quién sabe! Seguiré llamándola. Tal vez cada día ella quiera conocerme un poco mejor. Y ahora pienso ..¿y si se ha perdido por estas calles de derroche y de redes? Habrá que salvarla entonces. Tal vez la llame desesperada y ni ella misma sepa ya su nombre, se escucha tan poco.....Templanza, Templanza. Avísame si la encuentras y tomamos un café. No la sueltes por favor.