TEMPLANZA
La llamé estas Navidades. No debí hacerlo bien del todo. Escaseó en algún momento. ¿Desistir?, no. La deseo y por ello quiero perseverar. Ahora bien, ¿qué funambulista hay maravilloso que camine por estas fechas sin caída alguna? Quiero conocerlo si no es de cartón.
Lleva agua la Templanza, agua que transita de un jarro a otro sin desbordarse. Deben de ser años de aprendizaje. O acaso se nace ya con ella, con esa buena mano, sin ningún temblor. ¡Quién sabe!
Seguiré llamándola. Tal vez cada día ella quiera conocerme un poco mejor. Y ahora pienso ..¿y si se ha perdido por estas calles de derroche y de redes? Habrá que salvarla entonces. Tal vez la llame desesperada y ni ella misma sepa ya su nombre, se escucha tan poco.....Templanza, Templanza. Avísame si la encuentras y tomamos un café. No la sueltes por favor.
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