MANOS

 

¿Qué hay? ¿Dolor, reconocimiento, saberse? Las manos como si fuesen garras, ¿Dónde estoy?¿Quién soy? ¿Solo carne? Me explicaron que en el recogimiento de las manos se esconde aquello que nos solicita nuestro ser, según el lugar, según la posición de ellas en nuestro cuerpo nos consuelan con una palabra u otra, nos alivian un rincón u otro. Recordé las manos de mi abuela en su regazo. A mí me daba paz verlas así. A veces se estiran o se agarrotan para arrancar, aullar aquello que no comprendemos de nuestro dolor, de nuestros nudos interiores, de esa palabra que algunas mujeres han llevado como nombre, angustias. Nuestras queridas manos, ¡saben tanto!.

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