JUDÍAS
Mi abuela por las tardes se sentaba en la puerta de su casa, como se hace en los pueblos. Era verano y los nietos y nietas acudíamos a verla. Cada uno cuando quería, cuando le apetecía. No era algo planeado, era estar jugando por la plaza, descender por la calle Mayor y verla allí en su silla con alguna que otra vecina. Siempre tenía media sonrisa, como cuando uno ya está de acuerdo con la vida, con lo que ha hecho, que ya es mucho, y con lo que vendrá.... porque "es ley de vida". Se estaba a gusto a su lado. Te podía decir de hacerte un jersey, darte un Sugus u ofrecerte un trozo de requesón al horno. Lo guardaba en una nevera preciosa, de esas que ya no existen y que más tarde, cuando se estropeó, hizo de armario. Me dejó muchas cosas mi abuela. El llevarme a la libertad del mar en mi niñez y amarlo para siempre, el suéter rojo con el que me fui a las islas, el azucarero de porcelana que es tocarlo y sentir el aroma de su casa, me dejó las "Judías verdes con ajo picado", hace poco me dijo mi hija que por favor se las hiciese. Sencillez de plato.......
Hervir o hacer al vapor judías verdes redondas (bobby). Importante que estén en su punto, al dente
Picar en un mortero un ajo con un poco de sal. A continuación poner un huevo y un buen chorro de aceite de oliva. Mezclar bien en el mismo mortero.
Echar en la olla que estén las judías, ya sin agua, el contenido del mortero. Remover sin parar hasta que cuaje el huevo. Mejor no muy hecho.
Se tendrán preparadas unas patatas fritas en forma de cuadrado. Ella las ponía en remojo para quitarles el almidón.
Servir y a la hora de comer mezclarlo todo.
Os gustará
Me dejó su nombre mi abuela.
Y tan a gusto.

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