PATOS

 

Hoy está así el día. He ido a pasear con mi paraguas, mi largo cortavientos y las botas viejas. Una gozada. Por los jardines los bancos de madera, en hilera, hablaban de su soledad. Decían, "no nos quieren, cuando no es porque llueve es porque tienen que ir a trabajar, porque tienen que recoger al niño, porque tienen que hacer la comida, porque tienen que arreglar el coche, porque tienen que gestionar unos papeles, porque tienen que hacer la compra, porque tienen que ver una serie, porque tienen que hacer más kilómetros"....ahí ha sido cuando he decidido sentarme en el banco más cercano  Se ha hecho el silencio. Nadie a mi alrededor. Sosiego. No he hecho nada más que sentir. El sonido del agua, los verdes de los árboles, el marrón encharcado, el mirlo indiscreto de ojos amarillos, la hoja que caía, el gris del cielo, la flor casi a punto, el aroma de la tierra, y eso que llamamos yo. De pronto mi mente, ese mono que no para, se ha acordado del estanque con patos y del cisne negro. Me he levantado. A los dos pasos he oído las quejas de ellos. Me he sentado de nuevo corriendo. El cortavientos es bueno. Los patos pueden esperar. 

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