Yo-Yo Ma

 


 El día uno es quietud, silencio, aparecen retazos de los meses pasados, vientos calientes que se alargaron en el tiempo, añoranza del sonido de la lluvia, de su melancolía,  árboles de corteza agrietada que me atraparon con sus bolas de tenis abandonadas por el suelo, alguna voz marrón sin pausa que no entendí y otras muchas que  me acogieron, a veces la necesidad fue de pasos muy rápidos con las botas rojas que siempre me acompañan, otras de disfrutar y conocer el laberinto de serpentinas que me lanzaron al azar. Ahora, con el vestido a cuadros rosa de Nochebuena lavado y tendido tras de mí, suena Beethoven con el violonchelo de Yo-Yo Ma y me sorprendo de tanta felicidad. Compasión, palabra olvidada, compasión.

 

Comentarios

  1. El chelo siempre es buen compañero . FELIZ AÑO ,que llueva y caigan serpentinas de PAZ

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